Puente de San Martín


El puente de San Martín está ubicado al oeste de Toledo y ya existía a mediados del siglo XIV que sustituyó a otro que ya estaba en el mismo emplazamiento. Destruido posteriormente por una guerra entre Pedro I y Enrique II fue reconstruido por orden del Arzobispo Pedro tenorio. Este puente toledano ha sido declarado Monumento Nacional en el año 1.921, y cuenta con una historia que todos los visitantes deberían de conocer.

Quizás sea una de las muchas leyendas toledanas, pero que finalmente sería digna de un guión cinematográfico. En esta leyenda se dice que hubo una guerra entre Don Pedro I y Don Enrique de Trástamara, uno se dedicó a destruir el puente para acceder a Toledo y el otro en pleno acto de repeler el ataque también colaboró.

Pero no fue hasta el año 1.390 cuando el arzobispo Pedro de Tenorio, con el afán de tener bien fortificada la ciudad de Toledo ordenó reconstruir el puente a un arquitecto de la localidad.

Este arquitecto comenzó con la magistral reconstrucción del puente con mucha ilusión, pero con el transcurrir de los días el arquitecto comenzó a sentirse triste y malhumorado al ver lo mal que se iban desarrollando las reformas, pero no encontraba la solución. Muchas noches de desvelo, preocuparon a su amante mujer, que decidió entre las sombras acercarse al andamiaje de madera, y con una tea incandescente prendió por completo, hasta casi su total destrucción, que nadie pudo saber quien fue, achacando  el desastre a un desgraciado accidente.

El Arzobispo se enteró de la destrucción del puente y de nuevo le dijo al arquitecto que se pusiera manos a la obra, y gracias a poder comenzar de nuevo, el puente se acabó perfectamente, pero aquí entra en escena de nuevo, la mujer del arquitecto, que apesadumbrada por su culpa pidió en confesión al Arzobispo que le escuchara, y le contó lo que hizo esa noche en que todo quedó destruido.

Aunque no gustó demasiado al Arzobispo, reconoció que fue un gran acto de amor hacia su marido y para perpetuar la historia de este hecho y para que sirviera de ejemplo de abnegación, mandó poner en piedra en un nicho sobre la clave central del puente, la imagen de la protagonista de la historia de amor, y hoy en día mirando desde los laterales del puente se puede ver la imagen de la mujer del alarife (Arquitecto)


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